Menú Festival.
Doce o trece pases. Ninguna lista, ningún spoiler. El equipo elige cada plato cada día según el mercado, la lonja y la intuición de Pau. Un viaje sensorial guiado por el fuego que no se repite dos veces.
El menú que no se puede leer.
Una carta cerrada limita al cocinero. El Festival hace lo contrario: confías en él y, a cambio, te lleva donde tú no llegarías solo.
El Festival no tiene carta y no la tendrá nunca. Es una decisión, no una omisión. Cuando un cocinero conoce de antemano todos los platos que va a servir, la cocina se vuelve mecánica: producto previsto, técnica repetida, sorpresa imposible. Pero cuando el menú se construye cada mañana en función de lo que entra por la puerta de la lonja, lo que llega del huerto, lo que pide el día, la mesa se convierte en algo vivo.
Pau y su equipo bajan al mercado todos los días. Eligen el pescado, las setas, las verduras, las carnes maduradas que están en su punto justo. Después construyen el menú alrededor de ese producto, no al revés. Por eso el Festival cambia cada servicio. Por eso no podemos prometerte qué vas a comer. Por eso, también, podemos prometerte algo más importante: nada de lo que llegará a tu mesa estará por debajo de su mejor momento.
La estructura es siempre la misma: empezamos con bocados fríos y delicados, atravesamos las técnicas de cocción —brasa, baja temperatura, fermentación—, escalamos hacia los pases más contundentes y cerramos con dos o tres dulces. La progresión es deliberada. Lo que cambia es el contenido: una semana puede haber gamba roja de Palamós, la siguiente percebes de Galicia, la siguiente cigalas de Llançà. El criterio es el mismo, el plato es distinto.
El Festival dura entre dos horas y media y tres horas. Lo recomendamos para una sola mesa por noche y por servicio cuando es posible: pide concentración, paladar despierto, y la conversación lenta que solo aparece en una cena larga. No es un menú para una pausa rápida. Es un menú para reservar un día entero a la experiencia.
Si tienes alergias o intolerancias, necesitamos saberlo al menos 48 horas antes. Adaptamos el menú entero, no improvisamos sobre la marcha. Si quieres maridaje, nuestro sommelier diseña una selección de vinos y otras bebidas que acompaña cada pase. Pregunta por el maridaje al reservar: el suplemento depende del tipo de selección.
Sin lista, con criterio.
No podemos decirte qué vas a comer. Pero sí podemos decirte cómo va a estar pensado. Seis principios que rigen cada Festival, sea el producto que sea, sea la noche que sea. Tu seguro de calidad cuando reservas a ciegas.
El producto manda siempre.
El menú se construye cada mañana, no la noche anterior. Pau y su equipo bajan a la lonja de Barcelona, al mercado de mayoristas y a los proveedores de carne madurada. Lo que se ve, se prueba y se compra. Si una pieza no convence, no entra. Si entra algo excepcional fuera del plan, se añade. La carta del día se cierra cuando vuelven a la cocina.
El menú está cerrado dos horas antes del servicioEl fuego es el protagonista.
La mayoría de los pases pasan por la brasa: carbón de marabú y encina. El marabú —un carbón cubano de altísima densidad— aporta una brasa estable, larga y de temperatura muy alta; la encina añade un perfil aromático mediterráneo y matiza el ahumado. Cocinar sobre brasa no permite atajos: hay que estar delante del fuego, leyendo el producto en cada segundo. Es la técnica que define a Aflamas y la que más se nota en el Festival.
No todos los pases son brasa, pero el fuego dirige el menúSin repeticiones.
Cada técnica aparece una sola vez. Si abrimos con un crudo de pescado, no habrá otro crudo. Si servimos un arroz, no habrá otro plato de cuchara con base similar. El menú se diseña para que tu paladar no descanse en lo conocido: cada pase es una sorpresa de textura, temperatura o concepto distinto al anterior.
Doce o trece pases, doce o trece ideas distintasOrden ascendente.
Empezamos por lo más sutil: bocados fríos, mineralidad marina, vegetales en su punto. Luego entran las técnicas templadas, los pases calientes, y cerramos con el principal más contundente del día. Después, dos o tres dulces que descienden la intensidad poco a poco. Es un arco narrativo, no una sucesión de platos.
De menor a mayor intensidad, sin saltos bruscosAdaptable a tu mesa.
El ritmo lo marca la mesa, no la cocina. Si una mesa quiere ir más despacio, vamos más despacio. Si quiere acelerar el cierre por compromisos, ajustamos. El equipo de sala lee a cada comensal y avisa a cocina. Para alergias y restricciones, el menú entero se reescribe: nunca se improvisa sobre la marcha. Necesitamos 48 horas para hacerlo bien.
Alergias e intolerancias con 48 h de antelaciónMaridaje opcional.
Nuestro sommelier prepara una selección de bebidas que acompaña cada pase: vinos de bodegas pequeñas, fermentados, infusiones, alguna sorpresa sin alcohol. El maridaje se diseña una vez cerrado el menú del día, así que también es único. El suplemento depende del tipo de selección que prefieras.
Consultar al sommelier al hacer la reservaSeis principios. Cero promesas concretas, cien por cien criterio. Lo que reservas es el Festival, no doce platos. Lo que recibes es la cocina de Aflamas en su versión más libre.
Reserva con tiempo.
El Festival no es para una cena improvisada. Necesitamos saber con tiempo que vendrás para preparar el menú, organizar la sala y, si lo pides, el maridaje. Antes de reservar, conviene tener claro esto:
Menú Festival
12—13 pases sorpresa · Brasa de marabú · 2,5—3 h · Maridaje opcional
¿Buscas algo distinto? Tenemos cinco menús más: Ejecutivo (35 €), Temporada (60 €), Selección Autor (90 €), Grupos y nuestra Carta libre. Ver toda la oferta →